Este verano no he tenido tampoco vacaciones, pero sí he sufrido algo relevante que contar de mi vida: He perdido la vesícula. Esto no lo he escrito en 3 meses, pero lo hago ahora para intentar poner un punto a la recuperación que lo cierto es que podría haber puesto hace un mes.
Como digo, empecé el verano con la operación de colicistectomía. Para el que no se lo haya contado, no sepa en qué consiste y quiera saberlo, contaré de qué va y cómo me ha ido. Quizás hasta le pueda venir bien a alguien que necesite saberlo y llegue hasta aquí de casualidad buceando por internet.
La vesícula, es prescindible, y no sirve para casi nada. Pero no es como el apéndice, de algo sirve aunque sea de poco, por lo que mejor tenerla estando sana. El problema es que puede traer cólicos y acabar trayendo problemas graves, por lo que tuve que decidirme a prescindir de ella, y librarme para toda la vida de complicaciones serias.
La operación es una tontería, siempre y cuando no haya complicaciones, sólo cuatro agujeros (lo que se conoce como laparoscopia). Pero puede darse el desafortunado caso de que se complique y sea necesario abrir toda la tripa. Lo malo es que eso no se sabrá hasta entrar en faena. De modo que uno firma que acepta cualquier cosa, y cuando despierta de la operación envuelto en dolor ya te comunican la noticia de si tienes los cuatro agujeros o la tripa abierta, en cuyo caso aparte de una buena cicatriz, la recuperación será mucho peor.
En mi caso desperté con los cuatro agujeros, pero las cosas no fueron como eran de esperar. Algo raro había en el hecho de que ni siendo mujer, ni mayor, ni gordo tuviese este problema. Y hasta la operación no se descubrió que el motivo era una malformación por la cual tenía la vesícula en el lado izquierdo, algo muy poco habitual (he leido muchas cifras, varias dicen que en torno a 2500 casos, pero otras son muy dispares). En este caso la operación es bastante más complicada, y lo normal es hacerla a tripa abierta, aunque se puede hace por laparoscopia, como se puede leer en artículos como este caso pakistaní de hace no mucho: http://www.ayubmed.edu.pk/JAMC/PAST/21-1/Rehan.pdf.
Afortunadamente, pude ser operado por laparoscopia, y más afortunado fue comprobar que a diferencia de otros casos de vesículas en el lado izquierdo, yo no sufro de "situs inversus totalis", una malformación que afecta a otros organos, incluido el corazón y que supone una merma considerable en la esperanza de vida.
En cuanto a la post-operación, el dolor de las primeras 5 horas es insoportable. No recuerdo haber sufrido tanto, viendo el tiempo pasar tan lentamente y sabiendo que tenía que aguantar tantas horas. Los calmantes reducían el dolor, pero aún reducido era insoportable. Durante casi todas esas horas tuve que estar asistido por oxígeno y con la respiración monitorizada para que un pitido me advirtiera que necesitaba respirar más fuerte, lo cual significaba llenar más los pulmones, tirar por tanto de la tripa y en consecuencia aumentar el dolor. Aunque fueran 5 horas lentas, el tiempo siempre pasa y aunque parece que aquello no va a acabar al llegar la quinta hora empieza a pasar el dolor.
No entraré en más detalles de la estancia en el hospital, tan sólo mencionar que abusar de los calmantes tiene consecuencias negativas que siguen haciendo el efecto cuando ya no es tanto el dolor.
Al día siguiente ya pude alimentarme poco a poco por la boca y en poco más de 24 horas irme a casa. Al segundo día me levantaba más o menos, pero con ayuda, y al tercero ya del todo. Podía andar pero no fue hasta el cuarto día cuando me pude poner erguido. A la semana me desapareció el dolor de cabeza (sí, una semana entera me duró) y pocos días después en el resto del cuerpo, lo cual supuso poder estirarme por completo. En dos semanas pude conducir y en poco más volver al curro.
En cuanto a la comida, estuve la primera y segunda semana evitando las grasas para luego poco a poco ir comiendo normal pasado el mes. Pero, aún pasando un mes, no estaba preparado y tuve problemas con batidos o quesos que no podía digerir. Hasta ahora que han pasado 3 meses no he ido a la piscina por si acaso.
Las cicatrices se me han cerrado la mitad bien y la otra mitad no tanto. No sé si habrá sido no tener cuidado de cerrar la capa superficial o el problema será interno. Pero tengo dos marcas de cuatro. Quizás de haber tenido más cuidado al cerrarlas hubieran quedado mejor.
Creo que esto es todo lo que tenía por contar. Quisiera dedicar esto a la memoria de la abuela de un amigo, que no tuvo esta suerte de poder librarse de la vesícula, y falleció hace 3 días como consecuencia de las complicaciones que acarrean las piedras en la vesícula (pancreatitis). Descanse en paz.








