domingo, 21 de junio de 2009

Un par de cosas (sin ninguna conexión entre sí) que me han sorprendido...

PRIMERA:

Al volver a casa el viernes por la noche, una chica del grupo llevaba un billete en la mano, le pregunté de qué era y me dijo que de un tren que iba a coger a las tres.

Pasamos por la estación para tomar algo de comida y veo que hay un tren parado en el andén. Miro la hora y eran las tres menos diez (de la madrugada).

Efectivamente, no se trataba de las 3pm, sino de las 3am. En plena madrugada hay servicio de trenes de largo recorrido. Lo increible es que no haya ningún tren urbano para llegar hasta la estación, el único transporte público son unos poquísimo frecuentes autobuses nocturnos.

SEGUNDA:

En el LIDL el comprador que iba delante mío llevaba un artículo y 3 botellas DE PLÁSTICO vacías. Al pagar, dió las botellas y el cajero las guardó en la típica bolsa de basura amarilla. Por lo visto, las pagan a nada más y nada menos que 25 centimazos!!!

Así pues al precio de las bebidas aquí deberían de sumarsele esos 25 céntimos. Es decir, nunca ninguna botella valdrá menos. Las de agua creo que son 25+19 céntimos.

Me recuerda a un capítulo de Seinfeld en el que Kramer con Newman intenta llevarse botellas en un camión de un estado a otro para ganar más dinero. Yo de haberlo sabido me hubiera traido el coche lleno de botellas y pagaba en el LIDL con ellas (400 botellas, 100 euros!!).

"Tener un Tchibo"

Para tener Internet en mi HTC Magic en Alemania (con todo lo que eso conlleva: recibir emails en cualquier parte, poder ver mapas y acceder a traductores sin descargarlos en el móvil, buscar en Google sitios mientras estoy en cualquier parte...) siguiendo la recomendación de está página, decidí comprarme una tarjeta prepago de la compañía Tchibo.

Desgraciadamente las tarjetas prepago sólo se pueden vender en el propio país, no se pueden vender ni siquiera por correo a fuera del país, así que hasta entrar en Alemania no podía hacerme con una.

Las tarjetas de esta compañía las venden en unas tiendas del mismo nombre: "Tchibo". Se trata de unas tiendas que principalmente venden café (también para llevar, pero el principal negocio es vender para hacerlo en casa), aunque también se dedican a vender cualquier tipo de cosas con sus ofertas semanales al más puro estilo Media Markt, pueden vender todo tipo de cosas en oferta, pero sólo ofertas. Es decir, no es una tienda en la que puedes encontrar de todo, sólamente el catálogo de ofertas de esa semana, en el que pueden tener desde un robot de cocina hasta unas chanclas o un juego de Nintendo DS.

Para poder tener la tarjeta cuanto antes y poder buscar los sitios con el móvil sin perderme, me imprimí unos mapas con la ubicación de los Tchibos más cercanos a la ruta por la que iba a pasar tras entrar en Alemania. Fuí tan tonto de no quedarme con la dirección de estos sitios. Una pena porque hubiera podido poner el GPS, y porque los mapas los imprimí en baja calidad, se me mojaron en seguida, y costaba entenderlos.

El primer Tchibo posible no lo encontramos, el mapa estaba claro y decidimos pasar de largo del sitio ya que además llovía y no era plan de buscarlo. El segundo estaba muchísimo menos claro y había que desviarse más, así que decidí ir al tercero, en Baden-Baden. Afortunadamente el mapa se veía suficientemente bien cómo para a pesar de no saber la dirección, poder reproducir en el mapa del TomTom el lugar exacto, y dejar que nos guiara.

Así fue, había dejado de llover y llevabamos muchos kilómetros de carretera sin hacer una buena parada, así que nos bajamos y dimos una vuelta para buscar el Tchibo. El mapa decía que estaba justo ahí, pero mirábamos y teníamos un vivero a la derecha, y tres tiendas o cafetería a la izquierda, que ninguna era un Tchibo.


Dimos la vuelta a la manzana, no muy convencidos de que fuera el lugar exacto. Luego bajamos por la calle pensando que podría estar más atrás. Pasó bastante tiempo en esta búsqueda, pero afortunadamente encontramos un punto de acceso WiFi abierto en mitad de la calle, por lo que pude conectarme a internet y buscar en Google Maps el Tchibo de Baden-Baden.

Miré el mapa y tras buscar las zonas recorridas llegué a la conclusión de que efectivamente estabamos en el lugar correcto, tenía que estar ahí, en la acera de la izquierda.


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Volvímos al coche y miramos mejor, ahora que además le había enseñado a Borja el logotipo de Tchibo:


Y efectivamente, ahí estaba. Delante de nuestras narices, justo dónde había aparcado. Se trataba de una de las tiendas que había a la izquierda (la más cercana de ellas), que disponía de un letrerito que indicaba que se trataba de una sucursal Tchibo.



Desgraciadamente estaba cerrado el sitio al tratarse de un domingo, por lo que no pude hacerme con la tarjeta y por tanto seguí sin el apoyo que es tener internet en el móvil en un sitio que no conoces (lo que permite encontrar con facilidad cosas cómo esta sin que ocurra esto, de hecho lo encontramos gracias al punto WiFi que nos permitió acceder a internet). Por lo menos conseguímos encontrar el sitio, terminando con la frustración de no conseguir verlo.

Al llegar a Stuttgart, fuimos directamente al albergue utilizando de nuevo el TomTom para que nos guiara hasta la dirección de este. Mucho mejor que el mapa, ya que Stuttgart es una ciudad con muchas colinas y túneles (que en el mapa se confunden con calles, y justo se daba el caso de que pasaba uno por debajo), por lo que a veces hay que dar vueltas para llegar al destino.

De nuevo, aparcamos justo dónde nos dijo el TomTom. Nos bajamos convencidos de estar en el lugar, ya que se identificaba perfectamente en el mapa y miramos los edificios de alrededor.


Ver mapa más grande

Miramos todos los edificios y no teníamos ni idea de cual podía ser, teniendo en mente esta imagen que habíamos visto del edificio:


A pesar de ello, mirabamos en todas las casas a ver si veíamos algún letrero de que fuera. Miramos todos los callejones entre las casas, miramos si había alguna puerta o algo en la acera de la parte de abajo de la colina que diera acceso, pero no veíamos nada.

Debímos de haber preguntado nada más llegar a dos viandantes que nos miraron y nos vieron perdidos, pero en ese momento no estábamos tan desesperados, y además acababamos de llegar a un país del que la única palabra que conocíamos del idioma era "Danke".

Miramos por las calles adyacentes, por arriba y por abajo. En coche y andando.

Finalmente miramos en una estación del Metro ("ligero" aunque no mucho), allí llamado U-Bahn, un mapa. Afortunadamente venía en el mapa escrito el Hostel. Estaba dónde habíamos aparcado al principio, en la parte de abajo según la colina de la calle, en dónde salía un caminito el cual misteriosamente no habíamos visto antes.

Bajamos por dicho caminito y efectivamente ahí estaba. Pero al ir a por las maletas al coche vimos que había un ascensor que daba directamente a una de las calles adyacentes, por las que habíamos estado.


De día se ve mejor el ascensor.

Precisamente había visto ese ascensor al dar vueltas antes por esa calle, y había pensado que se trataba de un funicular.

El caso es que habíamos vuelto a tener la misma situación, exactamente igual. Desde entonces quedó bautizado este hecho como "tener un Tchibo".

Y las características para tener un auténtico Tchibo son por tanto:
-Buscar un lugar concreto, que se sabe que existe.
-Empezar a buscar enfrente del lugar exacto que se busca (en ambos casos el TomTom nos lleva a aparcar enfrente).
-Dar vueltas por la calle durante más de media hora sin encontrarlo, buscandolo por sitios mucho más alejados del que se empezó a buscar.
-Confirmar la posición exacta en el mapa, volver a mirar y aparecer ante nosotros.

Al día siguiente volvimos a tener pequeños Tchibos, pero no exactamente iguales:

Primero, para buscar la casa, las indicaciones de Google Maps nos situaban en un punto mucho anterior, por lo que a pesar de pasar varias veces por el lugar, el lugar de búsqueda nos situaba en otra posción bastante disinta, no en el lugar exacto. También dimos muchas vueltas, pero lo encontramos sin problemas mirando los números de las casas, el problema fue de estar equivocado el "lugar exacto".

Luego, intentamos buscar una tienda Tchibo por el centro de Stuttgart, pero en general, sin buscar ninguna en concreto ni sin saber si existiría alguna realmente por esa zona. Justo se me ocurrió decir lo de mirar si había una en el lugar exacto dónde había una, por el que dimos dos vueltas, sin verlo.

Por tanto la expresión "tener un Tchibo" podría acuñarse para situaciones parecidas. Tal y cómo describe Borja: "accion por la cual dos sujetos tratan de encontrar un lugar, q a pesar de verlo ante sus ojos, son incapaces de encontrarlo".

Sin embargo, un "auténtico Tchibo" debe cumplir los requisitos anteriores que se dieron en dos casos el mismo día, aunque es bastante improbable que se repitan de nuevo situaciones idénticas, por lo que extenderemos su uso a la definición de Borja.

miércoles, 17 de junio de 2009

Elecciones al Parlamento Europeo (1ª parte) - Lo que hay

Poco se habló de estas elecciones. De hecho, la mayoría no supimos que los eurodiputados iban a ser elegidos por la ciudadanía hasta unas semanas antes.

No se habló de las distintas alternativas, de qué programas presentaban, ni de qué iba todo esto. La campaña electoral se limitó a tonterías cómo que uno defienda al que dice que el aborto es peor que la violación o que se utilicen aviones del ejercito para ir a los mítines.

Se hablaba de dos candidatos, de dos partidos que podían ganar o perder. Pero eso no tenía nada que ver. Ninguno de los dos candidatos ganaba, ambos iban a conseguir su escaño en el europarlamento, y que consiguiera más votos un partido no significaba que el líder fuera a tener un cargo mejor que el otro. Ambos serían simplemente eurodiputados, tanto uno cómo otro.

Tan sólo se repartían los escaños correspondientes a España. Interesante de los resultados no es que consiga más votos el PP, sino que el bloque que integra en Europa sea el bloque más votado. Ese es el resultado que importa y del que casi no se ha hablado.

Ante esta situación pensé en votar en blanco. El blanco creo que demuestra un interés por participar activamente, pero rechazando las opciones posibles, creo que es lo mejor ante la falta de información. Fué lo que voté en aquella constitución de la que nadie sabíamos realmente nada.

Finalmente, viendo que había en juego cosas cómo las abusivas jornadas laborales, la neutralidad de red, los cánones digitales... a lo que hay que sumar los disparates de la derecha; pues me miré los distintos programas.

PSOE en estos tres aspectos muy mal. Los de UPD me cayeron mal por cómo atacaron con los argumentos del PP en la pasada legislatura, pero bueno, miré su programa. En la jornada laboral se quedaban cortos, y en los otros dos aspectos, igual de mal que el PSOE. Así que me decidí por el Willy.

Pero vayamos al tema (esto va camino de convertirse en tocho)... creo que lo dividiré en tres partes.

Elecciones al Parlamento Europeo (2ª parte) - La negación

Unos 10 días antes de las elecciones mi hermano me habló de la putada de que a un amigo suyo le había tocado ser vocal de una mesa electoral. Yo le contesté que cobrando 120 euros, putada ninguna, que no me importaría que me tocara. Me dijo que no lo sabía, que efectivamente no estaba nada mal.

Cuando quedaban 3 días para las elecciones ví en Buenafuente (lo ví en diferido) que hablaban con uno de la administración encargado de aceptar o rechazar las excusas de la gente para no asistir a esta obligación, penada con aproximadamente un mes de carcel y medio año de multa (las multas suelen ser unos 300 euros al mes). El hombre este dijo que pagaban 61,20 euros.

Así que a la mañana siguiente se lo dije a mi hermano y llegamos a la conclusión de que no merecía la pena. Que bueno, por lo menos si te tocaba te compensaban un poquillo, pero que gracias a dios no nos había tocado.

Sobre todo para mi caso, que me quedaban 7 días contados en España para arreglar un montón de cosas (preparar el PFC que voy a hacer para hablarlo con el tutor antes de irme, comprar cosas, conseguir tarjeta de móvil de tarifa barata internacional, prepararlo todo, hacer copias de seguridad del portatil, dejar el emule listo para descargar de todo, despedirme de todo el mundo, dar una última vuelta en bici antes de irme, etc.). Cada día lo tenía ocupado de mañana a noche.

Pues no pasó ni media hora de hablar esto con mi hermano, cuando llega el cartero con un certificado a mi nombre. Bajo corriendo a por la tarjeta de móvil de Simyo que necesitaba para hablar por 9 céntimos desde Alemania a España, pensando que también podían ser unos discos que había comprado por internet...

Me da un papelillo para firmar (por el aspecto que tenía era la tarjeta de móvil seguro) y me pongo a ello. Lo empiezo a firmar y me doy cuenta de que es algo de las elecciones, quizás no era la tarjeta del móvil. Pues sería propaganda electoral.

Cuando estoy terminando de firmar termino mi fase de negación concluyendo diciendole un "No" al cartero. "No, ¿esto es...?". A lo que me contesta con un "Sí, sí es. Lo siento te ha tocado. Tienes hasta las 8 de hoy para alegar".

No me lo podía creer. ¿Cómo es posible que me avisen con menos de dos días de antelación?

Fue una putada. Lo cierto es que en cualquier otra ocasión no me hubiera jodido, pero perder uno de los 7 días que tenía, era una PUTADA. Sobre todo avisandome con tan poca antelación, dejandome el domingo para terminar de escribir los requisitos del PFC y comer con mi hermana, y el sábado para montar en bici.

Me quedé sin montar en bici e hice lo que tenía que iba a hacer el domingo, el sábado. Lo peor fue que el lunes por la mañana estaba tan agotado que también lo perdí.

Elecciones al Parlamento Europeo (3ª parte) - La votación

Había recibido el viernes el certificado de que me había tocado. Se trataba de un papelito con los datos míos, la sección y mesa, el cargo, y el procedimiento para alegar, pero sin la lista de excusas en la cara trasera cómo tenían otros. Figuraba cómo envío el 3 de junio, aunque lo recibí el 5, no era cosa del cartero el cual decía que llevaba 3 semanas repartiendo, no había sido problema de correos, seguro que alguien había alegado y habían vuelto a sortear.

Este papelito viene grapado con un manual e instrucciones de unas 50 hojas tamaño media página, el cual tardé una hora en leerme. Por supuesto sin acordarme ni entender todo. Que sí el acta de inicio, el acta de sesión, el acta de cierre, el acta de acta... y mil detalles del procedimiento absolutamente imposibles de seguir al pié de la letra.

Desde hace una o dos elecciones no tenemos colegio electoral en el barrio, desde que cerró el Sant Michal's nos mandaron una vez al Japonés, pero dice el boca a boca que pertenece a la embajada japonesa así que no es válido al no ser territorio español. El Montessori está en el barrio de Valdemarín, a unos 5 kilómetros de El Plantío, pero 5 minutos en coche casi todo por autopista (sin coche es muy difícil ir).

Bueno, llegó el domingo y me levanté a las 7 para estar a las 8 (llegué justo en punto) en el mencionado colegio. Al ser la hora en punto empiezan a salir gente de los coches que había aparcados y entramos en el colegio. Estaban las urnas, cabinas, papeletas y todo preparado.

No era el único jóven, había otros dos viejos conocidos (aunque prácticamente sólo de vista) del barrio. Uno de ellos en mi mesa, pero suplente.

Voy a la primera mesa A, cómo todos los garrulos, y me veo a otra persona que también tiene el papelito de ser presidente. Pensaba que pudiera tratarse de un error, cómo cuando hace unas semanas jugando al tenis dos habíamos alquilado la misma pista a la misma hora, pero me dijo que no, yo era otra sección...

Llego a mí mesa y hay un montón de gente, porque por cada puesto hay dos suplentes. Vemos qué cargo tenemos cada uno y el suplente del presidente cuando vé que yo soy el presidente me da mil gracias por haber venido. Me deja su número de teléfono por si no pudiera ser presidente de mesa y se va muy contento por tener el día libre. Eso sí, tuvo que madrugar y no le dieron ni un euro.

Los demás suplentes siguieron el mismo camino, dejaron su número y se piraron. Pero no aparecía la vocal segunda. Así que el chaval que era suplente primero de la vocal segunda tuvo que esperar a que viniera. Cómo no vino a las 9 y media consituimos la mesa con el suplente.

La policía nos pidió los datos de la vocal ausente. Vivía en la calle Rafael Botí, la que está entre la estación de El Barrial y el Centro Comercial Pozuelo, la cual sólo tiene un bloque de pisos en el límite con Pozuelo (de hecho yo dudaba si esos bloques estarían en Pozuelo). Cómo vinieron varias personas a votar de esta calle, la acabamos marcando en la lista no fuera a venir la vocal. Pero no vino.

La verdad es que tuve bastante suerte con los vocales que me tocaron. En un barrio así es difícil encontrar a gente que no vote PP y sobre todo que sea tan maja. El otro vocal era un señor recién jubilado que portaba El País.

Hacer todo el papeleo previo era un lío, por mucho que me hubiera leído el panfleto. Había un interventor del PP pero no se presentó, por lo que se quedó sin dicho cargo. Sin embargo, apareció un poco más tarde una señora apoderada del PP, pero cómo no era interventora sino apoderada, se quedó en la mesa toda la jornada.

Lo cierto es que también fue una suerte que la apoderada del PP fuera tan maja. Nos ayudó todo lo que pudo, y nos defendió, velando únicamente por que las elecciones se realizaran correctamente y ayudandonos a ello.

Bueno, rellenamos mil actas siguiendo las instrucciones del panfleto, en lo cual tardamos más de media hora. Mientras estabamos terminando me dice el vocal mayor, "¿y esto? ¿qué ya están aquí?". Miro para arriba y me veo a tres personas haciendo cola. Miro el reloj y eran las 9 (pensaba que todavía no era la hora). No me podía creer que a las 9 ya existiera una cola.

Tras terminar los papeles, empiezan votando estas personas. Irían a trabajar porque les tuve que firmar un certificado de que habían votado.

Lo cierto es que ser el presidente es el que menos tenía que hacer. Coger el voto, pedir que lo comprobaran y meterlo en la urna. Saludar no era obligatorio aunque lo hacía siempre, pero sí era obligatorio decir "Fulanito vota", lo cual sin embargo SÓLO llegué a hacer un 80% de las veces.

Los vocales en cambio tienen que, uno buscar a la persona en la lista y marcar que ha votado. Y el otro, escribir el número que tiene en la lista en una lista en blanco aparte, en la cual va escribiendo el nombre completo uno a uno según el orden de votación.

En la práctica, resultó que los vocales se fugaron a comer un rato (en teoría la votación puede seguir mientras haya dos de los tres), así que nos tocó a todos hacer de todo. Yo no pensaba que se pudiera comer fuera, contaba con tomarme un bocata, así que sólo me fuí a descansar un rato al coche.

La votación intentamos hacerla lo más breve posible. Afortunadamente nuestra mesa estaba en el fondo, con lo cual la gente que no sabe en qué mesa vota, lo más probable es que pase antes por las primeras. Sin embargo, venían muchos que no eran de esta mesa. Mi mesa comprendía todo El Plantío, con apellidos entre la A y la K, así que si el apellido era posterior a la K, lo descartaba directamente. y le mandaba a la mesa de enfrente. Cómo viene la calle en el DNI, comprobaba que fuera del Plantío, y ante la duda (mía o suya) era lo que preguntaba. Alguno decía que La Florida, pero La Florida es El Plantío. Unos pocos al preguntar de dónde eran decían que de aquí al lado pensando que era su mesa seguro, descartados también.

Los que no eran descartados pasaba el vocal a apuntar el nombre directamente, mientras el otro lo comprobaba (y tachaba y leía el número) en la lista. Si no estuviera se tachaba de la lista y ya está. Por lo menos no había que esperar a encontrarlo en la lista para empezar a escribirlo.

Acabamos con esto cogiendo carrerilla, lo cual nos llevó a una equivocación. Una mujer de mediana edad vino acompañada de una señora mayor haciendose la longuis diciendo que no sabía si votaría allí (cómo muchos). Estaba tan sólo el vocal mayor, así que yo apuntaba el nombre. Me dijo que sí que estaba, apunté el nombre completo que venía en el DNI e introduje el voto en la urna. Entonces le pedí el número y en eso miré el nombre de la lista.

Resulta que el segundo apellido no coincidía. Yo había apuntado Maill... y en la lista ponía "Marquesa de...". Fuí a pedirle el DNI y comprobamos el número. No coincidía ni uno. Habíamos estado comprobando en la mayoría los últimos dígitos pero en ese no.

Nos habíamos comido un voto incorrectamente identificado. Cómo estabamos dos le pedí a una apoderada del PSOE de otra mesa que llamara a la policía, pero era más tonta que nada, así que salí yo un segundo, abandonando la mesa. NO HABÍA POLICÍA EN EL COLEGIO, se debían de haber marchado a comer.

Llamé por teléfono y vinieron rápidos. El vocal también fué a llamar a la policía, por lo que tuve que parar las votaciones hasta que regresó, al ser yo sólo uno.

Identificaron a esta persona, y efectivamente no podía votar. Acabó viniendo un jefe de policía a hablar conmigo. Me dijo que lo que yo quisiera, o nos comíamos el voto o se invalidaba toda la votación, yo tenía que decidir. Por supuesto me tragué el voto de la marquesa. Me hubiera matado el vecindario de haber suspendido la votación.

Espero que la policía al quedarse con los datos y retener a estas personas les diera un buen susto y no se les vuelva a ocurrir. Anda que no avisan de que hay que corregir los datos del censo...

Pero no fué el único incidente. Cómo decía el vocal mayor, "estos peperos son la leche". Hubo varios casos similares de gente mayor acompañada con una persona de mediana edad sospechosa. Te la intentaban jugar de cualquier manera.

Un anciano me presentó un DNI caducado hace más de 30 años, preconstitucional, de la época de Franco. No le dejé votar, por mucho que su acompañante de mediana edad me dijera que otras veces había votado. Por lo visto sí se puede votar con DNIs caducados, pero esto era demasiado. Seguro que era de algún hermano fallecido no dado de baja del censo, ¿por qué otro motivo iba a no renovarse el DNI? Afortunadamente no puso muchas pegas y se fué sin votar.

En la mesa de enfrente llegó un anciano en silla de ruedas que ni se movía, con un DNI con distinto número al registrado. Aunque todo lo demás coincidía, consiguieron pillarlo. Pero no se fueron. Los acompañantes protestaron durante media hora, mientras el anciano permanecía inmovil en su silla de ruedas. Por lo visto presentaron otro DNI o documento y pudo votar. ¿Por qué no corrijen los datos en el censo? Seguramente por dejadez y por pensar que ellos están por encima de todo el mundo y se les deja votar, pero no podemos asegurar que no se trate de personas repetidas en el censo con dos DNIs.

Vineron bastantes Oriol con domicilio en "Carretera Monte del Pilar" y algún que otro famoso que si no es por el vocal mayor no lo hubiera sabido. Barbacid, un médico que ha descubierto bastantes movidas y Césareo Arierte (en el DNI no se llama César), el presidente de Telefónica.

Terminó la jornada, aunque después del voto que pensamos que iba a ser el último, todavía había dos remolones por el colegio. Pasamos a meter los votos por correo. Pensabamos que iban a haber 500 votos exactos pero una papeleta de correo vino sin su documentación así que hubo que destruirla, aunque el remitente y el papel de correos nos dijera de quién se trataba. Así que finalmente 499 votos contando los 3 de los de la mesa, que dabamos por supuesto todos que íbamos a votar.

Estuve por traerle la papeleta del PSOE al vocal mayor, pero al final me dió cosa dársela.

Tenía mis dudas sobre qué votaría el vocal jóven, pero cómo eran los 3 primeros votos del montón, supimos qué habíamos votado cada uno. "Empezais mal" le dijo el vocal mayor a la apoderada del PP. Dos votos al PSOE y uno a IU.

En el panfleto ponía que el recuento se realizaba sacando el presidente los votos uno a uno y otro apuntando. Pero en eso se hubieran tardado unas 5 horas. Tardamos aproximadamente una hora siguiendo el mismo método que todas las mesas: sacando los tres de la mesa (no hizo falta que nos ayudara la apoderada, cómo sí hacían otros de otras mesas) votos de la urna y poniendolos en montones según el partido, para posteriormente contarlos.

Hubo un voto nulo de alguien que metió una papeleta del PSOE y otra de un partido raro, lo que tuvimos que apuntar aparte al igual que los votos en blanco, que fueron unos 6.

También hubo que apartar las papeletas dobles, que se daban bastante en el caso del PP. Desgraciadamente no se considera voto nulo, sino válido, eso sí obviamente un único voto. Con lo cual si no te das cuenta te cuelan otro voto y si te das cuenta es válido.

Por lo menos no jodía tanto cómo las papeletas dobladas 8 veces que se tardaban siglos en desdoblar. Con lo bien que encaja la papeleta doblada por la mitad...

Terminado el recuento el PP obtuvo 366 votos, tantos cómo días tiene un año... bisiesto. Que no debió serlo si no hubiera votado la marquesa. El PSOE algo más de 50 y UPyD algo menos de 50.
IU llegó a los 8 y los partidos minoritarios 1 (Coaliciones, II) ó 2 (Los Verdes, Los otros Verdes, el PACMA, y un partido que salía Coco de Barrio Sésamo en el logo).

Afortunadamente encajó a la primera, no tuvimos que recontar ni perdimos ningún voto. Lo cual tratandose de medio millar puede que pase. Muchos acaban inventandose o quitando votos en blanco para cuadrar con el número de votantes.

Tras terminar el recuento, más papeleo, más rellenar actas y guardar estas en sobres, casi todos con el mismo contenido. Copias del acta piden los de los partidos y el de la administración. Un sobre va para correos... Y lo peor de todo, los otros dos tiene que llevarlos el presidente al juzgado de Plaza de Castilla.

En ese punto los vocales terminan su jornada, pero el presidente cobrando lo mismo tiene todavía la odisea del juzgado. Nos habían entregado un escrito de última hora diciendo que teníamos que ir en un autobús que nos dijera la policía, no pudiendo ir en taxi ni en vehículo privado.

En el panfleto lo que ponía era que la policía nos tenía que facilitar los medios, nada de semejante autobús.

El autobús había estado antes pero no sé porqué motivo no esperó, y estaba en Plaza de Castilla esperando para otra ronda. Los policías nos dijeron que sí ibamos en coche nos tomaban los datos y ya está... y quizás nos cayera una multa por ello. Ellos no nos podían ir en coche porque no tenían, sólo el suyo propio.

Tras mucho esperar el autobús, que tenía que hacer la ronda por otros colegios y tendríamos que volver a esperar para volver, seguía en Plaza de Castilla. Había pasado una hora y nos dijo un policía que ya le había dicho al conductor del autobús que no vinera, así que que nos fueramos en coche. Los polis tan contentos, querían irse.

Uno de los 6 presidente de las 6 mesas se había ido al principio del todo en su coche, así que quedabamos 5. Nos metimos todos en el mismo coche para ir al juzgado. Allí los policías nos facilitaron el aparcamiento en una zona prohibida, lo normal que estaba ocurriendo con todos los muchos que iban en coche.

Sexta planta, una cola impresionante en el pasillo, pregunto de qué es y era de San Blas. Los jueces de nuestro distrito estaban esperando a que llegaramos, no parecía quedar nadie más del distrito.

Entregar, recoger una hoja firmada por ellos justificando la entrega y se acabó!!!

Eso era todo. Muchas cosas sobraron, muchos documentos mal hechos (el sobre teníamos que firmarlo todos en la solapa pero ni nos enteramos así que sólo lo entregué yo). Todo el papeleo para nada. Lo importante es el recuento. Todo lo demás sólo sirve para darse cuenta de la chapuza que es al ser imposible seguir todas las normas.

Eso sí, en la sección de incidencias constó lo de la marquesa, que aunque ni lo leerán lo suyo sería que investigaran si esta persona votó en algún otro lado.

Primer día de curro

Ayer en teoría fue el primer día de curro, pero básicamente fue hacer el papeleo e informarme de cómo es el sitio y la flexibilidad del horario. Tan sólo curré 2 horas mirando documentación.

Hoy ya he podido utilizar el código y lo cierto es que no me he enterado de mucho, algo he aprendido, pero la mayor parte del tiempo no he sabido qué hacer. Lo cierto es que estaba muy cansado.

A ver si mejora la cosa.

EDIT: A pesar del cansancio y llegar tarde a la habitación voy a intentar contar algunas cosas en el blog, que tengo bastantes acumuladas, aunque sean tan escuetas cómo esta (o quizás no...).

viernes, 5 de junio de 2009

Probando Google Docs

A ver cómo queda este formulario de prueba embebido: