miércoles, 25 de febrero de 2009

¿Qué hacer si se te rompe un billete?

Casi todo el mundo dice que ir al banco a cambiarlo.


No hace falta molestarse.

El caso es que abriendo un regalo de navidad me cargué 3 billetes. Pasé de ir al banco y decidí gastarlos cómo si nada... Eso sí, independientemente, lo cual es menos mosqueo por parte del que lo recibe y puedo comprobar más reacciones.

La primera reacción al recibir un billete cortado, fue en una tienda de informática. No hizo ningún comentario y mientras me daba el ticket y me comentaba cómo utilizar el producto, siguió hablando mientras se iba a por un celo para pegarlo.

La segunda, en una gasolinera. Tampoco hicieron ningún comentario. Cómo algo completamente habitual, se dió la vuelta para cojer un celo que tendría preparado a tal efecto y lo pegó antes de guardarlo en la caja registradora.

La tercera, en un Burger King, quizás por la poca experiencia de la dependienta, o también que comprar sólo una hamburguesa barata y además para llevar con un billete que requería una cierta cantidad de cambio pudo inducir al mosqueo. El caso es que preguntó al superior y lo guardó sin arreglarlo con celo. Al fin y al cabo en Burger King se les cuela cualquier vale sea del tiempo y lugar que sea.

En definitiva, ningún problema a la hora de pagar con billetes rotos. No hay que molestarse ni en ponerles celo.

Decepcionante Rockanrolla


Con lo mucho que me gustó "Lock, Stock and Two Smoking Barrels" (abreviada a "Lock & Stock" en España), y también, aunque no tanto, "Snatch" (alargada a "Snatch: Cerdos y Diamantes" en España), tenía ganas de ver la tercera película de Guy Ritchie del mismo estilo.

Digo del mismo estilo porque no cuento a la infame (para mucha mucha gente peor película de la historia) que hizo con su exmujer, ni tampoco "Revolver", que hasta unas semanas después de esta "Rockanrolla", no se dignaron a estrenar en España (entre 3 y 4 años después).

Fuí a verla con muchas ganas, y mi decepción fue bastante grande. Conserva el espíritu, la manera de narrar los acontecimientos, y además con un gran presupuesto. Tampoco falta el característico sentido del humor...

Pero falta la trama elaborada que encaje al final. Bien pensada pero suficientemente sencilla cómo para que alguien tan inutil para esto cómo soy yo, sea capaz de entenderla.

Me resultó difícil de seguir al principio, lo cual no importa (de hecho puede ser positivo) si después lo arreglan. Pero no, ni lo arreglan, ni nada encaja, ni se desarrolla nada más. El desenlace al contrario que en las otras películas, en vez de ser un conjunto de acontecimientos y descubrimientos que encajan todo, se limita a un simple acontecimiento determinado por un descubrimiento del tipo "el asesino era la madre", lo cual para otras películas puede estar bien, pero no para este estilo.

Demasiado larga. Y por lo visto es un trilogía (argumentalmente, porque para mí lo sería junto con "Lock & Stock" y "Snatch"), así que no acaba aquí. Espero que esta sea peor por tratarse de la introducción, y las otras mejoren.

Aún así recomiendo verla. Pero sobre todo, recomiendo ver "Lock & Stock", película que pasó muy desapercibida en España (al contrario que "Snatch").

Por cierto, resulta que hicieron una serie de televisión titulada "Lock, Stock...", compuesta por 7 capítulos largos (de una hora de duración), muchos de los cuales escritos por Guy Ritchie. Las historias de cada capítulo creo que son independientes entre sí.

Lo malo es que esta serie parece que no salió del Reino Unido, por lo que no está doblada... y lo que es peor, nunca la subtitularon ni al inglés, lo cual puede ser una dificultad para seguirla dada la forma de hablar empleada. Con lo que me cuesta enterarme de las cosas en castellano, puede ser mortal para mí XD Aún así, ya la tengo en la lista de la mula, aunque hay pocas fuentes y va despacito.

Parmesano auto-rayado

Lo que se encuentra uno en el supermercado:


Se trata de un trozo de queso parmesano para consumir rayado, pero sin rayar.

El propio envase incorpora el rayador, y para utilizar basta con dar vueltas a la tuerca inferior para que el queso salga rayado.


Pedazo de invento. Dura mucho más que las bolsitas de queso rayado, se conserva mejor y no es un coñazo rayarlo.

Espero que no dejen de fabricarlo ni traerlo a España.

ACTUALIZACIÓN: Resulta que no es parmesano ("Parmigiano Reggiano") sino "Grana Padano", no es lo mismo pero a mí me vale igual XD

domingo, 22 de febrero de 2009

Primer intento de hacer el "Anillo Verde Ciclista"


Hoy hemos intentado hacer la vuelta a Madrid, principalmente por el denominado "comercialmente" cómo "Anillo Verde Ciclista", el cual deja bastante que desear por varias razones, entre ellas:
  • Cantidad de semáforos que sortear.
  • Zonas incompletas en las que hay que ir por aceras, un parque que no abre 24 horas, buscando los palos naranjas no siempre fácilmente visibles.
  • Zonas estrechas, de calzada compartida.
  • Recovecos que incrementan la longitud dando vueltas innecesarias.
  • Bajadas y subidas innecesarias, cuando existen caminos alternativos en llano.
Apenas hicimos la mitad, y cuesta abajo. Eso sí, empezando desde El Plantío (la mitad del recorrido fue llegar hasta el anillo) y después atajando en vez de seguir fielmente el "Anillo".


Dios cómo me costó alcanzar a esta niña subiendo la cuesta del cerro de la Casa de Campo. La cuesta es demasiado larga, y la pendiente es mayor al final. Con esto me doy cuenta de que aunque sería capaz de estarme el día entero montando en bici y en determinados momentos subir cuestas a gran velocidad, no soy capaz de mantener un esfuerzo considerable durante 5 o más minutos. Necesito descansar un tramo para luego poder volver a cojer fuerza.

El recorrido total (hasta el anillo y el tramo del anillo con atajos) fue el siguiente:


Ver mapa más grande

No consigo meter el recorrido del "Anillo Verde Ciclista" para comparar (en esta página se puede ver). Las alternativas para atajar son:
  • Subir desde el Zoo a la estación de metro de "Casa de Campo" por la carretera.
  • Nada más cruzar la A-5, en lugar de continuar bajando la empinada cuesta (para la cual hay que hacer eses), callejear por la derecha para evitar luego tener que subir la larga cuesta hasta Aluche.
  • Nada más pasar Aluche ir por la acera de la Avenida de los Poblados en lugar de pasar el psiquátrico por detrás.
  • En el parque lineal del Manzanares, todo recto, en lugar de ir por la izquierda cómo se indica.




Tras comer en el "Parque Linear del Manzanares" habíamos decidido no seguir, pero cuando nos encontramos esto, nos dimos directamente la vuelta:




Sí, por ahí han metido el "Anillo Verde Ciclista". Un puente lleno de aguas fecales con una minúscula acera (y sólo un carril para coches), lleva a una zona en la que nos encontramos una zona chabolista. Más adelante aunque no lo vimos, parecía que mejoraba con el parque de El Pozo. Sin embargo, por lo visto ese parque es uno de los grandes supermercados de la droga (sin tener que entrar en Las Barranquillas).

Por cierto, al llegar a casa estaba demasiado cansado cómo para ducharme, pero demasiado guarro cómo para tumbarme en el sofá, así que he hecho algo que haría unos 8 años que no hacía: bañarme (en la bañera).

sábado, 21 de febrero de 2009

La entrega del 405

Cómo conté en la anterior entrada, durante 3 días (sábado, domingo y lunes) estuve despidiendo al 405, ya sólo quedaba el lunes 16 ir al concesionario a entregarlo. La idea era ir a clase de 3 a 5, y nada más terminar ir directamente al concesionario, a las 5 y media.

Recuerdo que el viernes se quedó sin gasolina, y el sábado se llenó de 10 euros de combustible, además de una garrafa en el maletero (la garrafa se le había echado el viernes, así que de los 10 euros parte fueron para rellenar la garrafa). Pero cómo 10 euros eran mucho para lo poco que lo había utilizado, por la mañana me dediqué a despedirme gastando combustible.

Bien, pues llegaron las 2 y media, la hora de irse para clase. El coche arrancó sin problemas, pero subiendo la cuesta de la Avenida de la Victoria, frente al MRW, se caló. No hubo manera de arrancarlo, ni dando a la bomba, ni echando media garrafa. Tuve que echar casi toda la garrafa y dar la vuelta para arrancarlo cuesta abajo, en lo que perdí media hora.

Cuando estaba en clase, sobre las 4 y media, recibí una llamada, era uno de los interesados en las piezas de mi coche que había ofrecido desinteresadamente a todo aquél que le interesaran en el foro del Club 405, quería principalmente los retrovisores. Ya estaba en el concesionario esperandome, aunque yo no pensaba ir hasta una hora después.

Termina la clase y empieza la odisea: llegar al concesionario. El concesionario estaba bastante accesible por la M-40 este. Tomando la salida de la peineta en unos 15 minutos desde Leganés debería estar.


Unas últimas fotos antes de salir, y voy para allá. Nada más arrancar me cruzo con dos coches de policía en sentido contrario. El primero, imprudentemente deja de mirar durante 5 segundos al frente para mirar mantener fijamente su mirada atónica en el 405.

La M-40 estaba algo espesa, pero sin llegar a atascarse. Llego a la desviación de la Peineta y me encuentro que no pone en la desviación "Estadio Olímpico" ni nada parecido. Solamente Coslada, pero estaba casi seguro que era esa... aunque podría ser que Coslada tuviera otra desviación antes. Cómo había atasco para acceder a la rotonda de la salida, decido seguir, no vaya a ser que sea una salida anterior y que además de equivocarme tuviera que tragarme el atasco.

Así que sigo hacia delante, y en caso de que cómo pensaba fuera esa salida, cojo la A-2 y accedo por Canillejas. Y así fue, realmente era esa salida así que me tuve que ir un poquito por el ramal del aeropuerto y otro poquito por la A-2 para coger el cutre desvío provisional de Canillejas.

Al ser provisional, las indicaciones me hacen ir entre callejuelas, hasta que me encuentro con una a la que le han cambiado el sentido, sumamente atascada. Busco alternativa pero no hay, así que me toca comerme el atasco.

Lo que no sabía era la magnitud del atasco. 20 minutos estuve para doblar la esquina y poco más. Antes de doblarla, un taxi del carril de al lado (el cual estaba destinado a los que giraban hacia el otro lado) se para a mi lado. Me pego al de alante pensando que lo que quiere es incorporarse a mi carril sin hacer la cola, pero no, resulta que estaba entreteniendose en el atasco mirando los dibujos del coche.

Yo me entretenía quitando las piezas de los retrovisores, para que el chico que había venido a por ellos (alias "Chacal") luego no tardara tanto en llevarselos. Cuando ya llevaba 20 minutos en el atasco y veía que aquello no avanzaba, me puse en contacto con Chacal, al que pareció no importarle tener que esperar bastante más después de llevar casi hora y media.

El resto de los coches del atasco flipaban con el coche, además de pararse un taxi, también se paró un autobús (increiblemente por el atasco circulaban líneas de autobús). En la subida del puente, se incorporó procedente de otra calle una furgoneta de reparto, cuyo conductor riéndose me preguntó si me dejaban llevar el coche así, si no me paraba la Guardia Civil. Le conté que no, que esa mañana la policía no me había dicho nada. Le encantó lo de que lo "tuneara a mi manera", pasé yo primero y se colocó esta furgoneta detrás.

Justo cuando estaba a punto de subir la cuesta del puente, el coche se caló. Con la garrafa que le había echado al salir de casa tenía combustible de sobra para llegar, pero no para soportar más de media hora de atasco. Me había quedado sin gasóleo.

Lo intenté arrancar, pero al calarse otra vez me dí cuenta que lo mejor era no gastar en el atasco el poco combustible que me quedaba. Así que me bajé a empujarlo, explicandole la situación al de la furgoneta de atrás. Si ya le hacía gracia el coche, no os podeis imaginar la cara del tío cuando encima ve la situación de que voy empujando el coche.

De repente, el coche empezó a coger demasiada velocidad. Resulta que el copiloto de la furgoneta (un hombre con pinta de sudamericano) se había bajado y me estaba empujando el coche.

Una vez llegué a la bajada del puente, no había problema, el coche bajaba sólo. Tan sólo tuve problema un poco más adelante, dónde antes de empezar una pronunciadísima cuesta hasta la calle Alcalá (dónde está el concesionario), hubo que empujarlo.

Precisamente ahí se encontraba un policía municipal, que parecía que se iba, pero que se quedó el tiempo justo para darse cuenta de mi situación. Me dijo que lo parara en la acera, que no podía seguir así.

Le expliqué la situación, estaba a escasos metros del concesionario, y en la cuesta abajo no tendría problemas, pero no me dejó continuar. O llamaba a la grúa, o me iba a por combustible, o me lo tría otra persona. Se sorprendió cuando el sudamericano se marchó en la furgoneta y el policía descubrió que iba sólo.

Saqué la garrafa del maletero y eché el poquito que quedaba (no se si llegaría a un cuarto de litro), pero con lo poco que era ni lo intenté arrancar (teniendo en cuenta que unas horas antes había necesitado más de 4 litros para arrancarlo). Me pidió los papeles y mientras los comprobaba llamé a mi padre que esperaba en el concesionario, pero no pude terminar la llamada del cabreo que se pilló.

El poli me pidió el seguro, a lo que le contesté que lo comprobará él mismo. Le supliqué que me dejara llevarlo cuesta abajo, pero no hubo manera. GAME OVER. Hasta allí había llegado. Ya había perdido mucho tiempo, pero esto ya era demasiado. Que viniera la grúa o ir a por gasóleo a una gasolinera (no había ninguna cerca), con todo el atascazo que había supondría más de una hora. Mi padre y Chacal llevaban ya bastante tiempo en el concesionario y eso ya sería demasiado. Fracaso absoluto, ya no es que llegara tarde al concesionario, es que no iba a poder llegar. Tan sólo tenía que llegar al concesionario, pero había perdido en esta misión.


Ver mapa más grande
No consigo que aparezca sólo el trozo del mapa que interesa. Si haceis zoom podeis ver la situación exacta en la que ocurrió cada cosa.

Se me ocurrió rezar porque el gasóleo que le había echado sirviera para algo y le pregunté al poli (por dios, que tonto era, nada que ver con el de la mañana) que si lo conseguía arrancar me dejaba continuar. Me dijo que si le enseñaba el seguro sí, a lo que hice oidos sordos. Arrancó a la primera, estiré la mano para cogerle los papeles por la ventanilla del copiloto y me largué rezando para que no se calara.

Mientras bajaba la cuesta miraba al policía a ver cuando estaría suficientemente lejos cómo para poder seguir aunque se me calara. Justo se me caló cuando consideré que había llegado a esa distancia. Efectivamente no me vió y pude continuar el atasco con el coche apagado. Me había librado del poli, y podía llegar cuesta abajo hasta la calle Alcalá, pero no tenía ni idea de dónde estaba exactamente el concesionario viniendo desde esa calle.

Pregunté durante el atasquillo a un señor que iba por la acera pero no conocía ningún concesionario Peugeot. Mal rollo, quizás no estaba tan cerca.

Decidí tomar la calle Alcalá en sentido oeste. Los motivos fueron cuatro, en el otro sentido no quedaba mucha calle, me daba la impresión que estaría por allí, no tenía que cruzarme al otro carril y el semáforo me permitía girar en ese sentido sin parar.

Aprovechando la marcha de la cuesta metí segunda e intenté arrancar en marcha. Arrancó y cojí la calle Alcalá sin que se me calara. Pero no sabía dónde estaba el concesionario. Pensé en preguntar a la gente, pero no quise arriesgarme a que se me calara si paraba, así que seguí y seguí, mientras intentaba buscar los números. Era el 534 y localicé el 572, así que me podía quedar bastante. Avance un poquillo y se me cerró un semáforo así que tuve que parar.

Ya desde el semáforo ví el concesionario, así que aunque se me calara podrían ayudarme a empujarlo. El problema es que estaba cuesta arriba, con una considerable pendiente. Así que pensé en saltarme el semáforo, aunque finalmente esperé y cuando se puso en verde salí rápidamente.

Me crucé en el semáforo con mi padre que venía a buscarme. Seguí para meterme en el concesionario, no se caló. Tuve que esperar para poder cruzarme porque el otro carril estaba atascado, pero ya casi lo había conseguido.

Siguió sin calarse y pude meterme en el concesionario. Pregunté a uno del concesionario dónde lo dejaba para que se lo llevaran al desguace y me indicó el sitio que estaba más cerca. No tuvo en cuenta la imagen que daría un coche así con unos dibujos tan obscenos justo en la puerta del concesionario.

Al bajarme, me saludó el hermano de Alberto, que había venido a por piezas. A los del concesionarios les daba igual, sólo necesitaban que tuviera ruedas, así que se llevaron todo lo que pudieron. En principio sólo los retrovisores, luego los faros y cuando vieron todo el motor les entraron ganas de llevarse de todo. Me fuí y les dejé que siguieran quitando cosas.


Me hubiera gustado haberle hecho más fotos allí, y haberles pedido a Chacal y a su hermano que me firmaran el coche, que era cómo me imaginaba la despedida del coche. Pero resultó ser algo más rápido de lo que pensaba, aunque estuve sacando lo poco que quedaba del coche y tal, más de 15 minutos muy acelerados.

Pensaba que me iba a resultar difícil irme y abandonar el coche allí, pero me fuí rápidamente y no con la sensación de abandono (aunque sabía que lo abandonaba) sino con otra sensación bien distinta, la de conseguir el objetivo de llevar el coche a su destino.

Me había costado tanto tiempo, y estuve tan cerca de perder cuando me lo inmovilizó el policía, que sólo podía pensar en que había conseguido una cosa inicialmente tan simple pero que me costó tantísimo.

Lo conseguí. Así acabó la historia del coche. Terminó el juego. La sensación precisamente era parecida a la de un videojuego al cual llevas meses jugando y que para terminarlo tienes que superar la última y más difícil misión, la cual va precedida de otras también míticas (las que hubo en la despedida). Y tras acabar el juego, no lo volverás a jugar jamás, pero siempre nos quedará en el recuerdo.

Al llegar a casa estaba muerto. No podía mover casi ningún músculo, me dolía la cabeza y todo el cuerpo, había sido demasiado esfuerzo. Afortunadamente pude dormir 12 horas tras las cuales resucité completamente.

martes, 17 de febrero de 2009

Despedida del 405

Estos últimos 3 días los he pasado despidiendome del coche.

El viernes por la noche no tenía gasolina para arrancar (no lo iba a entregar con gasolina) así que le eché una garrafa y al día siguiente un total de 10 euros, guardando una garrafa. 10 euros deberían de dar para unos 300 km, de sobra para ir y volver un par de veces a el centro de Madrid, otro par a Majadahonda y otro par de veces a Leganés. Por si acaso, tenía una garrafa de 5 litros en el maletero.


SÁBADO

El sábado empezó la despedida, primero sacarle todo tipo de fotos al coche bien limpito. Luego, a despedirlo en Majadahonda con los amigos:



Comentamos las anécdotas vividas con el coche de las que nos acordamos, comenzamos a firmar el coche con toda clase de dibujitos, nos metimos todos dentro a la vez, dimos una vuelta dentro del maletero...



Y a la hora de irnos, el coche parecía muerto. No se encendía nada. No tenía nada de batería. Afortunadamente con las pinzas y el coche de Fran lo arrancamos.

Después de esto fue cuando me dirigí a la gasolinera a echarle los 10 euros (parte del combustible en rellenar la garrafa que le había echado el día anterior, así que se quedaba con unos 10 litros dentro del coche y una garrafa de 5 litros en el maletero).

En la gasolinera, de nuevo se quedó sin batería. Esta vez pudimos arrancarlo empujandolo, metiendo segunda y soltando lentamente el pedal del embrague.


DOMINGO

El domingo pasé toda la mañana sacando todo lo que tenía el coche. En el maletero, la guantera, el cenicero, las puertas, debajo de los asientos...


Y sobre todo, quitar la radio y los altavoces... También sacamos la famosa tarjetita que había metida en el conducto del aire acondicionado...


Que resultó que no era la causante de la vibración que aparecía a veces, ya que siguió sonando.

Debajo del asiento trasero apareció una mina de objetos perdidos. Piececitas de LEGO, tickets, de todo...

Me llamó la atención especialmente un ticket del vaporeto (el "autobús" de Venecia), que me recordó hasta dónde había llegado este coche, hasta Italia pasando por Francia. También estuvo en las islas de Menorca y Gran Bretaña.

Mientras tanto, los vecinos preguntaron por la gamberrada/putada que me habían hecho en el coche, a lo cual hubo que explicarselo. Tan sólo el vecino más fiestero me dijo "vaya nochecita, ¡eh!". Lo cierto es que tanto a mi padre cómo a mí nos daba vergüenza que vieran los dibujos obscenos, a mi madre en cambio no.

Por la tarde lo firmaron los amigos del barrio.



LUNES

Por la mañana, de nuevo sin batería, hubo que empujarlo para que arrancara en segunda. En el trayecto a Leganés se racargó la batería y no volvió a dar problemas.

A la ida, al adelantarnos un furgón de Policía, lo miraron sin ser capaces de contenerse la risa.

Allí, lo firmamos añadiendo las frikeces típicas de teleco y un dibujo de mí por Andrés:


Al ser una zona bastante transitada, la gente nos preguntaba que qué hacíamos, si era nuestro el coche y tal.

De vuelta para casa, al ver la reserva entera al no haber gastado la gasolina que pensaba haber gastado yendo el domingo al rastro, decidí irme a dar una vuela para gastar la gasolina.

Me fuí del campus de Leganés al de Colmenarejo en media hora, lo cual supone recorrer el camino de las bombas.

Me arriesgué a meterme una ostia dejando el coche en alguna cuneta, pero fuí minimamente prudente cómo para que no ocurriera.

La verdad es que es una experiencia inolvidable que dudo que pueda volver a repetir, ya que los amortiguadores, y el coche en general, debieron de sufrir bastante, así que era el único momento en que podía hacer algo así. Cómo conté en su momento, el camino tiene unos agujeros que imposibilitan circular a más de 20-50 kmh sin que sufra el coche. Pero en este caso lo hice a la velocidad máxima de una carretera interurbana asfaltada (algo de asfalto había): 90 kmh.

La carretera tenía las condiciones de visibilidad suficientes (si no, deceleraba). Adelanté a un ciclista poniendome a su velocidad.

Me lo pasé realmente bien. Qué menos para despedir el coche.

A continuación me dirigí a Las Rozas a ver cómo estaban los accesos al campo para las rutas en bici, y de dar tantas vueltas acabé consiguiendo que me parara la Policía. En vez de pararme ellos a mí, se puede decir que hice yo que me pararan.

Me siguieron varios metros despacito hasta que por fín me pararon (estaba por pararme yo mismo). Nada, me preguntaron qué pasaba, si me habían hecho esto, así que les expliqué la historia. Carnet de conducir, permiso del coche (se lo dí con la ITV, lo único que llevaba en la guantera) y si tenía seguro. Sí, estaba asegurado, pero no tenía el recibo, así que le tocó comprobarlo, pero me dijo que tenía que llevarlo por si me paraba alguien que no lo pudiera comprobar me caía una multa que luego tendría que demostrar que sí estaba asegurado.

También me hicieron salir, abrir el maletero y me preguntaron por hachís. Les dije que el coche estaba completamente vacío. Miró un poco pero se dió cuenta de que pa qué cojones iba a buscar si no había nada. Tras preguntarme mi domicilio se dieron cuenta que no había nada que pudieran hacerme.



viernes, 13 de febrero de 2009

Defectos del 405

Dentro de 3 inminentes días el 405 se va al desguace, por lo que aunque tendré más de 5 asuntos pendientes de escribir, los próximos días me centraré en escribir entradas sobre este coche.

Lo primero de todo, creo que es necesario que haga una lista de todos los defectos, por minucias que sean, de desperfectos o detalles que podrían estar mejor en el coche, por pequeños o grandes que sean.

Lo cierto es que el coche, aunque sigue teniendo los asientos tan cómodos cómo siempre, y sigue siendo un placer conducirlo con su dureza justa que no tiene ningún coche actual pero con dirección asistida. Pero aún así lo cierto es que por lo demás está en un estado bastante lamentable.

Ayer iba por la calle con un amigo y nos encontramos con otro 405 aparcado, en un estado impecable, por lo que mi amigo se pensaba que sería más nuevo. No, la matrícula de este otro marcaba MX, la cual es anterior a mi SM.

En realidad, en España es prácticamente imposible encontrar un 405 más reciente que este, ya que se compró cuando ya no se fabricaba, y ya había llegado el 406, en una especie de liquidación de todos los 405 que quedaban por vender en España, a mediados de 1995, por lo que prácticamente todos los 405 son anteriores al 1995. Digo "en España" porque en otros países cómo Argentina creo que siguió vendiendose durante más tiempo. Y sorprendentemente, EN IRÁN TODAVÍA SE FABRICA (aunque creo que por otra empresa que compró el diseño).


Bueno, sin más, empecemos con la lista, desde los detallitos menores sin importancia a problemas más importantes:
  • La tapicería de los asientos traseros tiene un pequeño agujero circular producido por mi hermano con el encendedor al día siguiente de comprar el coche.
  • El encendedor creo que nunca volvió a funcionar al llenarse del plástico de la tapicería.
  • El botón del aire acondicionado está desaparecido (aún así se le puede seguir dando a una lengüeta, pero no es un botón).
  • La boca central izquierda del aire acondicionado está suelta y no se mantiene centrada.
  • Esto es debido a que mi padre intentó desmontarla para sacar un calendario que yo había metido por la boca central derecha. Esto es otro defecto porque el calendario sigue ahí dentro y de vez en cuando le da por ponerse a vibrar, resultando en un ruido algo molesto.
  • El volante está muy desgastado, cuando hace calor se quedan partículas pequeñas del volante en las manos. Aún así agarra casi mejor y va perfecto.
  • El piloto de las luces de cruce en el cuadro de mando no se enciende, sólo el de posición. A pesar de ello las luces van bien.
  • Al reloj a veces le da por pararse, no se puede fiar uno (debe de estar mal la batería o algo, aunque últimamente casi no pasa). Afortunadamente la radio que puse pilla la hora automaticamente (supongo que del DCF77 que emite desde cerca de Frankfurt para toda Europa), resultando fiable.
  • El retrovisor izquierdo no se puede controlar manualmente desde dentro con su pitorro. Este retrovisor lo he cambiado unas cuantas veces y dos huecos de los tornillos están rotos, así que demasiado que se aguanta.
  • La ventanilla del conductor a veces se cae y hay que volverla a montar desarmando parte de la puerta. En un taller una vez me pusieron una especie de tope para que no se saliera del riel, pero cuando la cambié hace mes y medio perdí este tope y vuelve a caerse de vez en cuando. Eso sí, si antes podía tardar horas en meterla, ahora dejo la puerta sin atornillar completamente y en menos de 3 minutos la pongo.
  • La palanquita del cerrojo del conductor está suelta, cuesta abrir tirando de ella sin quedarse con el pitorro en la mano, por lo que hay que utilizar la del copiloto. Para cerrar es más fácil que funcione.
  • Al abrir el coche, el cierre suele rebotar, por lo que nada más abrirse se cierra sólo. No se si tiene que ver con una de las palancas (con la que está mal del conductor o con la del piloto, me inclino más por esta última), que no consiguen subir. Hay que pillar la manivela y abrir al vuelo, justo cuando están arriba los pitorros, antes de que reboten y bajen. Para el conductor que abre es fácil sincronizarse con la mano de la llave, pero para el copiloto resulta casi imposible, por lo que hay que abrirle posteriormente.
  • El cierre también le da por activarse en cualquier momento, especialmente al cerrar la puerta con un ligero golpecito, pero también en los baches. Debido a esto siempre que salgo del coche cojo la llave o bien bajo una ventanilla, ya que una vez se me cerró el coche en medio de la calle con la llave puesta.
  • La puerta trasera derecha tiene el cierre independiente. Se jodió la centralización y va por libre. Así que toca abrir manualmente y a veces se olvida cerrarla. Afortunadamente casi todos mis amigos ya se lo conocen.
  • La mayoría de las puertas son bastante cabronas, no se quedan fijas abiertas, hay que sujetarlas, y si no se hace tras abrirla completamente puede cerrarse, golpeandote con una fuerza proporcional al recorrido que realice.
  • Algunas puertas chirrían bastante.
  • El exterior está en bastante mal estado, lleno de arañazos, golpecitos, y aboyaduras en general, las más gordas las comentaré independientemente a continuación.
  • El maletero tiene una rayada de llave (de algún cabrón hijoputa) de tamaño considerable, que acabó con todas las capas de pintura y protección. Al pintarlo encima se sigue notando que faltan capas.
  • El parachoques delantero por la parte derecha está sujeto a duras penas por un tornillo improvisado (para lo cual hubo que taladrar el parachoques). Encima de él la chapa aboyada da fé de un golpe.
  • Un trozo de chapa delantera también está cutremente sujeta por un tornillo que pusimos cómo pudimos.
  • La chapa delantera del león de Peugeot la perdí. Se rompió junto con el enganche por lo que la tuve que poner con pegamento. Debí quedarmela porque no tardó en caerse a saber dónde y perderse.
  • El parachoques trasero está hundido y separado por el centro, fruto de un golpe que le dió uno al arrancar estando aparcado. Le vimos pero no nos dió tiempo a pillarle la matrícula.
  • La puerta del copiloto la doblaron para abrir el coche, aunque finalmente no robaron nada, se consiguió doblar para el otro lado, pero ya no queda hermeticamente cerrada y a partir de 110 kmh empieza a sonar el aire que entra.
  • La puerta del conductor tiene un boyo considerable desde hace un par de meses, consecuencia de comerme un bolardo con el que no contaba (había varios en fila y tomé como referencia el penúltimo pensando que era el último), todo por hacerle un favor a un gilipollas que no quería dar marcha atrás, y me incitó a que me metiera en un sitio complicado para luego dar la vuelta así de mal.
  • No funciona el cierre/apertura por radiocontrol, la llave perdió la pila y el botón, pero antes se estropeó el receptor.
  • No existe cerradura para el maletero. Hace poco más de un mes se me quedó la llave encajada (la historia merecería una entrada aparte) y es imposible sacarla, por lo que quité todo el bombín. Ahora el maletero lo puede abrir cualquiera que se de cuenta y sepa cómo hacerlo.
  • El intermitente derecho trasero hace continuidad con las luces y el freno o el antiniebla, cómo creo que comenté en una entrada aparte, si se pisa el freno o se pone el antiniebla a la vez que las luces y el intermitente derecho, el intermitente trasero se apaga, y el delantero se acelera (al igual que en el cuadro de mando). Sacando el enganche de los cables y volviendolo a meter se suele solucionar por un tiempo muy breve. Lijandolo ha durado más (el día justo para pasar la ITV), pero la clave yo creo que es doblar los cables del conector (cómo pasa con algunos auriculares que se joden en la parte del conector y para que sienen hay que doblar el cable por la parte del conector).
  • No se puede realizar el equilibrado, los mecánico son incapaces de mover los tornillos.
  • El coche se ahoga a veces. Y lo peor de todo, no arranca en hasta 10 minutos. Dandole a la pera para meterle combustible manualmente se puede arrancar más fácilmente. Dejó de pasar con gran frecuencia al limpiarle los filtros, y pasa más frecuentemente en invierno con el frío (cuando lleva tiempo arrancado es difícil que pase) y cuesta arriba, o en ligeros resaltos. Es sin duda uno el gran defecto que tiene el coche, pero tampoco es para tanto. Últimamente casi no pasa (apenas un par de veces por semana, en lugar de todos los días cómo pasaba hace tiempo), igual por que la caña que le estoy dándo últimamente le sienta bien al motor.


Cosas que podría tener y no se le pusieron (no son defectos, pero quería comentarlas).
  • No tiene cuenta-revoluciones. Ni falta que hace sonando cómo suena el motor, hace suficiente ruido cómo para escucharlo sin problemas, pero sin llegar a molestar. Mucho mejor conocer las revoluciones por oido que dedicar la visión a mirar al cuadro. En el lugar del cuadro el fabricante puso un gigantesco reloj. En aquella época era algo normal no tener cuenta-revoluciones, se consideraba un extra que tenían algunos coches. Hoy en día uno mira el cuadro y llama la atención el enorme reloj.
  • Los mandos del volante para controlar la radio no funcionan, se perdieron al cambiar la radio de serie. Se podía haber puesto un interfaz, pero valen tanto cómo la radio por lo que consideré que no merece la pena.
  • Los asientos traseros no tienen reposacabezas. Pero se nota en el color de la tapicería que existe el hueco para ponerlos (excepto el asiento central). Un detalle tonto pero que es de vital importancia en la seguridad.
  • No tiene reloj digital debajo entre los mandos del aire y las salidas de aire. En su lugar hay nada. Este lugar lo utilicé en su momento primero para un termómetro (el cual acabó estropeandose) y después para colocar un imán para sujetar la antena GPS, pero cómo la antena estaba mucho mejor guardada en el cenicero (dónde encajaba perfectamente), lo usaba para dejar las monedillas de latón (o lo que sea, el caso es que las otras no se imantan), hasta que un amigo investigando me lo arrancó y no volvió a pegarse el imán. Lo cierto es que el reloj no hace falta teniendo uno enorme en el lugar del cuenta-revoluciones y otro digital un poco más abajo, en la radio. Pero el hueco sin ningún "extra" resulta curioso.
  • Sólo queda un tapacubos, el resto se han ido rompiendo y perdiendo.