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viernes, 3 de octubre de 2008

La contraseña

El otro día volviendo del cine me encontré con un control de la guardia civil, y cómo de costumbre, al coche de delante el guardia le indicó con su espada laser luminosa que continuase (moviendola repetidamente hacia delante), y a mí en cambio me hizo parar, manteniendo la espada quieta en horizontal.


Sin embargo, la experiencia hizo que en unos segundos le convenciera para que cambiase de opinión. Simplemente tuve que decirle la contraseña, que no es la primera vez que me da este mismo resultado.

¿Qué cual es la contraseña?

Bueno, pues hay que ser educado, y tratarles del mismo modo que ellos tratan. Nada más llegar al control en el que te han hecho parar, bajar inmediatamente la ventanilla y decir "Hola, buenas noches" (dónde el noche es sustituible por días o tardes dependiendo del momento del día). Queda mejor si en lugar de tratarse de una contestación a lo mismo, uno es capaz de anticiparse al guardia y decirlo antes.

Supongo que algún día me acabaré topando con algún guardia que se crea que voy de listillo, pero de momento, con bastantes me ha dado buenos resultados, ninguno me ha parecido que se disgustara. Responden en un tono cómo queriendo decir "efectivamente, eso es lo que hay que decir". Esa es la contraseña.

martes, 12 de agosto de 2008

Esta vez en el Sella sólo me pararon una vez

Y el motivo fue que cómo dije en la anterior entrada, nos apalancamos en Ribadesella y de ahí no se movió el coche, que normalmente hubiera hecho muchos viajes de ida y vuelta a Arriondas.

Por tanto, sólo pillamos un control (bastante gordo por cierto), a la salida del peaje de Asturias.

Sabían perfectamente a dónde ibamos, aunque por la magnitud del control (tenían cadenas de pinchos preparadas) parecía que estuvieran controlando más cosas.

De nada sirvió llevar el Megane en vez de el viejo 405, cómo le dije a un Guardia majo. A lo que me contestó que lo que tenía que hacer era cortarme el pelo.

Efectivamente, parecía que no me iban a parar, pero cuando me vió de cerca, cambió de opinión y obligó a parar. En principio "carnet de conducir" (no lo pidió por su nombre oficial de "permiso de conducción" :S), pero en seguida documentación de todos (que tardaron sólo 10-15 minutos en comprobar y no 20-30 cómo antes) y registro completo de bolsillos y cabina. A alguno le cachearon, pero yo con darme la vuelta y enseñar bien los bolsillos bastó.

No miraron maletero ni capó, pero el registro de la cabina fue el más impresionante que me han hecho nunca. Aunque seguramente por la cantidad de cosas que iban en la cabina y de los recovecos que tiene el Megane.

Todas las fundas de las gafas, estuches, TODO.

Creo que en la cabina hubiera sido posible llevar algo escondido... :(

sábado, 24 de mayo de 2008

La Guardia Civil (y 5)

Termino esta ronda de anécdotas de paradas que me ha hecho la Guardia Civil con la más reciente (de las anécdotas, no de las paradas). 

Ocurrió hace uno o dos meses. Era un viernes o un sábado que volvía por la noche después de salir por Moncloa. Hice el favor de acercar a dos colegas, a pesar de tener que hacer un 50% más de trayecto.

Lo malo no es tardar previsiblemente el doble en llegar a casa y el consecuente gasto de gasolina. Lo chungo es hacer un reparto (de gente) entre las 3 y las 4 de la mañana, con un coche viejo con una pinza verde colocada en la antena. 

Fui primero a llevar a Alvaro a su casa, en el centro de Majadahonda, para luego volver por la vía de servicio dejando a Borja en Las Rozas. Lo de ir hasta la estación de Taxis de Majadahonda, parar, dejar a Alvaro y dar media vuelta probablemente fue lo sospechoso.

Me dirigía hacia Las Rozas con un coche de Guardia Civil detrás, del cual se percató Borja. Pero en la primera rotonda de Las Rozas, debieron de pensar que iba a girar, y giraron, mientras yo seguí recto, por lo que le contesté a Borja que no, que habían girado. 

Estaba tomando la vía de servicio por un tramo de un sólo carril, cuando de repente aparece a toda ostia el coche de la Guardia Civil con las luces puestas a toda ostia dando las largas. Así que en cuanto apareció otro carril, me eché a la derecha para dejarles pasar y que pudieran ir rápido a dónde fueran.

Pero resulta que iban a por mí. Se pusieron detrás mío pegados y dándome las largas, que esta vez entendí que indicaban que parara. Cómo en la vía de servicio me parece peligroso parar, esperé a la primera calle, que era la de la casa de Borja, para parar. Paré nada más entrar en la calle, en vez de 20 metros más adelante, dónde está la casa de Borja. 

Se bajaron y vinieron rápido y lo típico: Documentación, damos los DNIs diciendo que las direcciones no están actualizadas; de dónde venimos (curioso, suele ser más normal a dónde vamos), pues de Madrid... aunque hemos pasado por Majadahonda; dónde vivimos, si somos de la zona, pues hombre la casa de Borja es esa de ahí XD

Mientras uno comprobaba los DNIs, yo tuve que bajar del coche para abrir el maletero. Vaya sorpresa debe de ser encontrarse con un maletero cómo el mío, tan desordenado y con tanta mierda, sobre todos con las tropecientas películas VHS que un día me encontré al lado de un cubo de basura. Tras verlo se le quitan las ganas de mirar nada más, yo creo que lo lógico sería mirar por lo menos que lleva dentro una de las cintas, pero no...

Miraron en los asientos de detrás, en los que justo ese día había periódicos por lo que había dónde mirar, y a continuación revisaron todo la zona del conductor, para lo cual tuve que estar fuera. Y además, delante del vehículo. Eso no lo entendí, por lo que me lo tuvo que repetir hasta tres veces, bastante mosqueado, cabreado y posiblemente acojonado, algo que me costó entender. Pero sí, debía pensar que le iba a atacar por detrás mientras miraba por lo que tuve que ponerme bien lejos, delante del coche, por mucho que quisiera yo ver qué me toqueteaba en el coche.

Esa parte precisamente fue la más graciosa, pero me la tuve que perder por estar delante del coche, así que me la tuvo que contar Borja. El Guardia tras rebuscar encontró una bolsita de plástico con algo dentro, en el suelo junto a los pedales. Claro, no se veía una mierda, y la tuvo que sacar para ver qué era. Se trataba de unas simples ventosas que vienen con la "L" para fijarla. Vaya decepción se debió de llevar. Dejó la bolsita en el asiento, en vez de dónde la encontró.

Otra parte graciosa fue cuando intentó abrir el cenicero. El coche tiene un par de botones, uno para abrir el compartimento del cenicero y otro para el de la radio. Pulsas, se suelta, y un muelle hace que se abra la tapa. Lo que pasa es que cómo el coche está tan viejo, el pulsar el botón no consigue liberarlo (aparte de que el muelle tampoco da mucho de sí). Así que el Guardia pulsó mil veces, a cada cual más fuerte sin conseguir abrirlo. Yo lo abro dándole directamente sobre la tapa.

Terminado el registro y la larga comprobación de los DNIs nos dejaron ir, sin encontrar nada. Aunque probablemente no por ello dejarían de pensar que llevábamos algo.

sábado, 10 de mayo de 2008

Esta vez la Policía

Pero aún así lo incluyo en la serie de La Guardia Civil, porque fue una "parada".

Cuando me preguntó mi hermana porqué me habían parado, le dije "por correr" y se pensó que era por exceso de velocidad XD Pero no, esta vez además de no ser la Guardia Civil, no iba en coche.

Resulta que volvía sobre las 2 de la madrugada de ver una peli en casa de mi amigo Martín, que vive a unos 700 metros. Los primeros 200 metros del camino de vuelta los hice tranquilamente con Ignacio, pero cuando llegamos a delante de su casa, se despidió y me dijo, "me voy que tengo frío", y hizo corriendo los 5 metros hasta la puerta de su casa.

A lo que yo le contesté que yo también me iba a ir corriendo, y me puse a correr hasta mi casa. Había ya cogido mi calle, y oí un coche que venía por detrás, a lo que reaccioné subiendome a la acera para que pudiera pasar, pero sin dejar de correr.

Resulta que era un coche de Policía, se paró un par de metros después de adelantarme y salieron corriendo a por mí. 

Lo típico, "identificación". Y cómo no, "¿a dónde vas?". Pues a mi casa que está al final de la calle. Me preguntaron si vivía por la zona, a lo que volví a decir que en esta misma calle en la que nos encontrabamos. Claro, no tenían ni puta idea de cómo se llamaba la calle y en esa manzana no lo ponía. Les tenía que haber dicho que compararan la calle de mi DNI con la que ponía más alante. Me dijeron que cómo era posible que fuera a esa hora por esta zona y además sólo (ni que fuera un barrio peligroso XDDD). 

Lo gracioso vino cuando me preguntaron dónde se había metido la otra persona que iba conmigo. Ahí ya me empecé a dar cuenta que me seguían desde muy atrás y que iban a por mí. Pero no sé cómo se pudieron pensar que huía de ellos cuando me subí a la acera para dejarles pasar (ni sabía que era un coche de policía).

Y lo que ya lo confirmó fue la aparición al rato de un coche de paisano que se paró en el siguiente cruce, y del que se bajó una persona a preguntarles algo. Yo creía que sería alguien que les iba a preguntar cómo ir a algún lado, pero la pregunta fue "¿Les habéis cojido?"

Vaya historia que se habrían montado los policías...

A pesar de darse cuenta de la cagada, me tuve que quedar los 20 minutos de rigor pasando frío de pié, sin poder ir a casa.

Al final para disimular, o por revalidar su teoría de que huía de ellos encontrando algo, me pidieron tras devolverme el DNI, que les enseñara todo el contenido de los bolsillos. No encontraron nada interesante, tras lo cual parecía que se habían convencido de que no tramaba nada raro, ya que me ayudaron a coger las cosas que se me caían al suelo al sacarmelas de los bolsillos.

Pero me siguieron en el coche mientras volví, esta vez andando, hasta meterme en casa.


miércoles, 30 de abril de 2008

La Guardia Civil en Ribadesella

La siguiente historia ocurrió en las fiestas del Sella de 2006.

Habíamos montado la tienda en Ribadesella (concretamente en un  trozo de cesped de unos bloques de pisos, enfrente de un minimercado), pero habíamos ido a Arriondas (dónde empieza la fiesta, en Ribadesella es sólo el último día). 

A la vuelta de Arriondas, en la rotonda de entrada a Ribadesella tenían montado un clásico macro-control compuesto por media decena de coches de la Guardia Civil.


Bien, pues cómo siempre, pasarían los demás coches, pero yo ni de coña...
Pasé despacio y mirando bien esperando que me hicieran la señal de parar, pero no. Nos sorprendimos todos. ME DEJARON PASAR SIN PARAR.

Así que continué por la carreterita hasta Ribadesella, y de repente me adelantó el típico flipado a gran velocidad, de manera bastante indebida. Nada más pasar me fijé en que el coche llevaba sacada la sirena luminosa, se trataba de un coche camuflado, así que pensé que estaría buscando urgentemente a alguien, o algo habría pasado más adelante...

Inmediamente después de darme cuenta de este hecho, frenó de manera que no me dejó posibilidad de adelantarle, a pesar de echarse ligeramente a la derecha (creo que ni había arcén).

Resulta que venía a por mí, pero incomprensiblemente con una prioridad altísima. Me pidió desde la ventanilla el permiso del coche y tal, y sobre todo la ITV. Tras mirarla me dijo que no tenía la ITV en regla. "Cómo que no, si la pasé el mes pasado". Hizo cómo que la miraba y dijo que efectivamente, que se había tratado de un error. Me devolvió los papeles y se marchó rápidamente.

Al día siguiente al salir de Ribadesella ya nos pararon directamente y nos llevaron al trozo que se ve a la derecha de la rotonda en la foto. Dijimos que a ver si podían ficharnos para no volver a pedirnos las cosas, que en menos de 24 horas ya nos las habían pedido, pero nos dijo que era imposible, que el procedimiento es así, que tendríamos que enseñar los papeles aunque fueran varias veces al día. 

Así que más que papeles lo que buscaron fue droga por el coche. Nos miraron y miraron el maletero, las maletas y un poco dentro del coche. Lo más gracioso de todo es la pregunta "¿Llevais droga?" A la cual la respuesta siempre es no (la lleves o no), aunque supongo que la finalidad será ver cómo reaccionas para buscar mejor si te pones nervioso. Cómo no fue el caso, tampoco hicieron un registro exhaustivo.

miércoles, 23 de abril de 2008

Paradas que me ha hecho la Guardia Civil. Segunda Parte: EL BOLETÍN


Esta intentaré hacerla más breve:

31 de Marzo de 2006, viernes por la noche. Me dirigía a Cáceres con dos amigos (Martín e Ignacio). En la carretera desde Trujillo la gente conducía cómo el culo. Una carretera de mierda en la que adelantaban sin visibilidad. Recuerdo que tuve que adelantar a una camioneta que iba lentísima y me costó encontrar el buen momento (ya estoy enrollándome). El caso es que los adelantamientos y excesos de velocidad quedaban impunes.

Justo antes de llegar a Cáceres, me empieza a vibrar el móvil en el bolsillo. No tenía interés en ponerme a contestarlo mientras conducía (seré gilipollas), pero no paraba de vibrar. De repente, llegué a Cáceres. El carril por sentido se convirtió en tres carriles al desembocar en una rotonda. Perfecto, me coloco en la derecha, me paro, pongo la doble intermitencia (aka luz de emergencia o "warning"). Hay dos carriles por los que me pueden adelantar sin problemas, ya puedo sacarme el móvil del bolsillo. 


En ese momento me dicen mis amigos que tenemos la Guardi Civil detrás. Se habían parado detrás mío. Bueno, será que quieren pararme. Me hecho un poco para alante metiendome en el arcén de la rotonda (lo que me dieron a entender que debí hacer desde el principio), para hacer que fuera una "parada" de verdad (a pesar de estar parado). 

Se ponen detrás también en el arcén y viene uno, lo típico. Lo peor de todo es que antes de salir de Madrid se me había jodido la ventanilla y no había conseguido arreglarla, con lo cual la había conseguido subir y para sujetarla había metido un destornillador en el hueco junto con el cristal. No podía por tanto bajar la ventanilla cómo debe hacerse, así que abrí la puerta. Esto debió de resultar al Guardia raro de cojones, pero no hizo ningún comentario.

Saludo y pregunto si puede esperar un momento que me están haciendo una llamada. Sin problemas. Después de la llamada, le cuento al Guardia que estamos perdidos, que si nos puede indicar cómo ir al recinto hípico. Me dice que sí y creo que me pide algunos papeles, y me cuenta no se qué de un boletín. Me indica cómo llegar por la circunvalación, a pesar de que por el centro es más corto, para que no me perdiera, y me dice, "Pero esperese un segundo que le voy a hacer un boletín". Nos quedamos rayados con lo del boletín, no sabíamos si me iba a cascar una multa o a dibujar un plano.

Volvió al cabo de un rato y me explicó. "Mire son 70 euros que si los paga en menos de un mes tiene un 30% de descuento, lo puede pagar por correo y puede alegar. Firme aquí aunque no esté conforme. Así la próxima vez se lo pensará y se echará al arcen cuando pare". 

Moraleja: Eso de pararse para coger el móvil y así evitar multas no se debe hacer.
Si se circula por carretera, no te van a ver hablando por el móvil (otra cosa es en zona urbana, dónde además el hecho de requerir más atención y cambiar de marcha, puede ser peligroso), se puede coger sin problemas de seguridad y de multas. Siempre siendo consciente que mientras se mantiene una conversación se pierde capacidad de concentración en la conducción (y eso pasa aunque te hable el que está a tu lado), y que si sucede una situación de riesgo, se debe dejar el móvil para poder conducir con todas las facultades (peor sería tener que dejar un cigarrillo encendido, y sin embargo se permite fumar)

martes, 22 de abril de 2008

Recopilación de veces que me ha parado la Guardia Civil

Hoy me ha tocado otra vez. Me ha parado la Guardia Civil mientras me dirigía a la piscina.

Se trataba de un control rutinario. El coche de delante pasó, pero yo ya sabía que a mí me iba a tocar el alto. Y así fue, ni lo dudaron. Esta vez no tenía nada de particular, lo único que me sorprendió es que me pidieran el Permiso de Conducción (el carnet), algo que en mis casi 5 años con él creo que nunca me habían pedido a pesar de todas las veces que me han parado. Y se lo dije. Antes me pidió el Permiso de Circulación (lo más típico), el seguro, la ITV, el recibo de haberlo pagado... Son tantas cosas que siempre me lío y no atino a darlo en el orden que me lo piden, aunque cada vez voy atinando más (la primera vez le saqué el montón de la guantera y con dos cojones le dije: "busque"). 

Pero cómo digo, lo de hoy fue un control cómo cualquier otro de los múltiples que me han tocado, entre los que curiosamente, nunca me ha tocado ninguno de alcoholemia, a pesar de haberlos buscado para ver cómo son, yendo a la hora y el lugar típico, nunca he tenido suerte.

A continuación haré memoria de las veces más anecdóticas que me han parado:


PRIMERA PARTE:

La primera fue precisamente el día después de aprobar el examen práctico. No tenía carnet de conducir porque tardaban mes y pico en darmelo, pero dicen que al día siguiente ya está uno inscrito en el registro de tráfico, por lo que sólo te pueden multar por no llevar encima dicha documentación, y no por no tenerla en regla (aunque no deja de ser una multa). Lo que sí que tenía era una L que me había costado 14 euracos en el Carrefour (en la autoescuelta tampoco tenían en ese momento para dárme), que todavía recuerdo que tuve que pagar la mitad en metálico y la mitad en efectivo, al no tener suficiente dinero en ninguno de los dos medios. 14 euros pero que me podían salvar de una multa que según dicen ronda los 100 (si es que realmente ponen esas multas..).

Así que ese día por la noche me decidí y me arriesgué a coger el coche para dirigirme a las fiestas de Majadahonda. De paso llevaba a un amigo del barrio y a otro amigo suyo, que me pidieron si además podía llevar a otro que venía en tren. La estación pillaba de camino, así que acepté. 

Al llegar a la estación, el tren todavía no había llegado, así que me paré en una parada de autobús sólo utilizada ocasionalmente para descenso de viajeros. Me daba cosa estar mucho tiempo parado en un sitio indebido, así que cuando pasó en sentido contrario un coche de la Guardia Civil, me fuí de allí no fuera a ser que diera la vuelta y se metiera en mi sentido a decirme algo. Efectivamente, dió la vuelta la Guardia Civil, siguiendo mi camino aunque bastante lejos. Cuando había recorrido una larga calle, en una rotonda dí media vuelta para volver a la estación. Entonces me crucé con el coche de la Civil que todavía no había llegado a la rotondo. Al cruzarnos, también lo hicieron todas las miradas. Las nuestras y las suyas. Dió la vuelta de nuevo para seguirnos, a gran velocidad. Tampoco quería ir rápido y no me daría tiempo a volver a casa sin que me alcanzaran. Así que hice lo que debí hacer desde el principio, meterme en el parking de la estación, al acordarme de que los 15 primeros minutos son gratuitos.

El coche de la Guardia Civil se metió también, no había duda de que habían decidido ir a por nosotros. Así que aparqué (bastante bien, por cierto), y se paró el coche de la Guardia Civil al lado. La había cagado. Creía que me habían pillado sin carnet de conducir, estaba acojonado. Pero no, no pidieron el carnet de conducir. Pidieron lo que con la experiencia descubrí que resulta ser lo más típico: 
- Documentación de todos los ocupantes. Mi amigo no llevaba DNI, así que entregó un abono transportes, que le aceptaron, a pesar de decirle que no valía, que debía llevar el DNI. Era menor de edad. El Guardia Civil se metió en su coche con los DNIs a comprobarlos, tarea en la que suelen tardar siempre 15-20 minutos en los que no te puedes ir (siempre es igual).
- Permiso de circulación del vehículo. Ni idea de qué coño sería eso. Saqué todo el montón de la guantera, incluyendo mogollón de facturas y el manual del coche y lo puse sobre el capó. La mujer Guardia Civil se puso a mirar conmigo los papeles, mientras el hombre seguía comprobando los DNIs. Cuando lo encontró el permiso de circulación me preguntó a nombre de quién estaba, le dije el nombre de mi madre, a lo que contestó que no, así que sino, al de mi padre, que era que sí.
- De dónde sois, a dónde os dirigís. Un clásico de la Guardia Civil. Le dijimos que eramos de aquí, del Plantío. Y nos dijo que si ibamos a las fiestas, que efectivamente sí. Pero cuando se fijó en los DNIs nos dijo que ponía que vivíamos en Madrid, y que le habíamos dicho que eramos de aquí. Cagada por su parte, que respondimos que así era, EL PLANTÍO ES MADRID. Ah, sí sí, nos contestó, cómo si se le hubiera olvidado, aunque nos dimos cuenta que no tenía ni puta idea de la zona (el término municipal de Madrid empezaba a unos 200-300 metros de dónde nos encontrábamos).

Sin más, tras 20-30 minutos comprobando a saber qué, nos dejaron ir :)

No se sí comprobarían que podía conducir o que no estaba en la lista de gente buscada, pero en cualquier caso no entiendo cómo siempre tardan tanto en comprobar un puto número de DNI. Da la impresión de que no lo tienen informatizado y llaman a una persona para que lo busque en los archivos de papel...
También se me ocurrido que quizás en estos controles de DNI se guarden dónde estaba en un momento determinado Y CON QUIÉN.

Con una historia ya me enrollo bastante, así que igual lo dividiré en varias partes. Lo malo de hacerlo así, es que el blog coloca primero las últimas escritas, por lo que se leen primero las últimos, pero bueno, igual no queda mal.
A ver cuando tengo otro ratito para la siguiente....