Mostrando entradas con la etiqueta Gente. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gente. Mostrar todas las entradas

viernes, 26 de diciembre de 2008

La Teoría de los Mundos


En el conjunto de personas con las que nos relacionamos podemos establecer distintos mundos o "comunidades", agrupando de qué conocemos a estos grupos de personas o qué relación mantenemos con ellas: la pareja, la familia, los amigos de toda la vida, los de la universidad, los del trabajo...

En cada uno de estos se pueden formar a su vez distintos mundos. En la familia, en los amigos de la escuela, etc. Se forman distintos grupos con distinta relación en algunos casos casi independiente entre sí.

Lo curioso es cómo varía nuestra forma de actuar. Incluso por teléfono se puede reconocer a qué mundo pertenece la persona con la que se habla no sólo por el vocabulario empleado, sino simplemente con la entonación.

En ocasiones los mundos se mantienen considerablemente aislados. Juntar dos mundos puede provocar una colisión entre estos, uno no puede actuar simultaneamente cómo lo haría en cada mundo, y aunque no estuviera en el lugar de la colisión, el hecho de intercambiar información entre personas de distintos mundos modificaría los mundos.

Este aislamiento entre los mundos puede ser intencionado o natural, y no tiene por qué existir siempre, una misma persona puede pertenecer a distintos mundos. No siempre unir dos mundos provoca una colisión, y en caso de ocurrir, las colisiones no tienen por qué ser negativas, de hecho en la mayoría de los casos resultan positivas.

Os dejo un fragmento de un capítulo de Seinfeld en el que se explica esta Teoría de los Mundos:

sábado, 27 de septiembre de 2008

Nunca viene mal tener un amigo abogado

Felicidades a Borja por licenciarse en derecho.

Y nos debes unos minis...




Bueno, ante la posible aparición de gorrones y para evitar posibles acciones legales por parte de Bor, me veo obligado a incluir el ANEXO:

sábado, 10 de mayo de 2008

Alejandro, el vendedor de cupones

El otro día jugando a un juego de adivinar una persona por todos y todas conocida, a más de uno se nos ocurrió la misma: El vendedor de cupones. 

Este hombre, realiza su tarea de vender cupones a pié, principalmente por Majadahonda, aunque también se le ha visto por toda la ruta que cubren los autobuses, tanto en El Plantío cómo en Moncloa.

Y es que otro de los lugares dónde realiza su venta son los autobuses. Aunque el reglamento de viajeros prohibe expresamente dicha venta, los buseros no sólo lo permiten, sino que en ocasiones le compran.

Es imposible moverse por Majadahonda y no haberle visto nunca, siempre está en algún lado, por lo que las probabilades de encontrarle son relativamente altas. Y a cualquier hora, da igual que sean las 2 de la madrugada, también se le puede encontrar.

El nombre de Alejandro se lo oí una vez a un comprador, por lo que no es completamente fiable.

Los cupones que vende no son de la ONCE, aunque el número sí coincide con el de dicho sorteo, según dice en el cupón "de monopolio estatal" (vamos que son de una entidad ajena a la ONCE, a la que critica).

Alejandro tiene pinta de chaval, aunque no se sabe que edad tendrá. A los 40 no llega seguro. No parece que tenga ninguna discapacidad física aunque probablemente psíquica. Aunque habla sin problemas con la gente.

Es increible que exista gente así, realizando durante tantas horas un trabajo así, de manera solitario, y sin embargo parezca feliz. Aunque su cara poca expresión denota...

Después de haber estado hablando con los colegas de este hombre (del que hemos hablado multitud de veces), la siguiente vez que fuí a Majadahonda, fue bajarme del coche de un amigo, y de repente aparecer delante Alejandro:


No tenía dinero para comprarle un cupón así que me dió cosa pararle para pedirle una foto por delante, así que tendreis que conformaros con esta en la que podría ser cualquiera. A ver si algún día me saco una buena foto con él XD

Es casualidad que lo encontrara justo en el primer momento en el que pisaba Majadahonda, pero encontrarle nunca es una casualidad.