Y el motivo fue que cómo dije en la anterior entrada, nos apalancamos en Ribadesella y de ahí no se movió el coche, que normalmente hubiera hecho muchos viajes de ida y vuelta a Arriondas.
Por tanto, sólo pillamos un control (bastante gordo por cierto), a la salida del peaje de Asturias.
Sabían perfectamente a dónde ibamos, aunque por la magnitud del control (tenían cadenas de pinchos preparadas) parecía que estuvieran controlando más cosas.
De nada sirvió llevar el Megane en vez de el viejo 405, cómo le dije a un Guardia majo. A lo que me contestó que lo que tenía que hacer era cortarme el pelo.
Efectivamente, parecía que no me iban a parar, pero cuando me vió de cerca, cambió de opinión y obligó a parar. En principio "carnet de conducir" (no lo pidió por su nombre oficial de "permiso de conducción" :S), pero en seguida documentación de todos (que tardaron sólo 10-15 minutos en comprobar y no 20-30 cómo antes) y registro completo de bolsillos y cabina. A alguno le cachearon, pero yo con darme la vuelta y enseñar bien los bolsillos bastó.
No miraron maletero ni capó, pero el registro de la cabina fue el más impresionante que me han hecho nunca. Aunque seguramente por la cantidad de cosas que iban en la cabina y de los recovecos que tiene el Megane.
Todas las fundas de las gafas, estuches, TODO.
Creo que en la cabina hubiera sido posible llevar algo escondido... :(
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